TRATAMIENTOS

Grandes articulaciones: rodilla, hombro, cadera, tobillo.

Artroscopia de Cadera

La artroscopia de cadera es, sin duda, una de las técnicas más innovadoras dentro del campo de la Traumatología. Es una técnica de gran complejidad que es realizada por pocos traumatólogos, ya que el aprendizaje de la misma requiere poseer experiencia en artroscopia de rodilla y hombro (tras unos años realizando artroscopia de rodilla se pasa al hombro, y del hombro se pasa a la cadera).

La patología que más frecuentemente tratamos es el CHOQUE FEMOROACETABULAR (CFA) , el cual voy a tratar de explicaros a continuación. La patología se produce por el choque del cuello femoral o del borde de la cabeza del fémur (reborde femoral) con la cavidad de la pelvis donde articula la cabeza femoral (acetábulo). Estudios recientes calculan que el choque o atrapamiento de cadera afecta a un 15% de la población, aunque en la mayoría de los casos esta no produce sintomatología. Dos terceras partes de los pacientes afectados por esta lesión son adultos jóvenes que practican deporte con asiduidad. Hasta la fecha se desconoce el origen de la afección. Sin embargo, se presume que en caso de que produzca síntomas, si no se trata, podría degenerar en una artrosis de cadera precoz, con la consecuente necesidad de una prótesis.

Los síntomas que revelan la lesión denominada choque femoroacetabular se manifiestan mediante dolor en la región glútea o las ingles cuando se realizan esfuerzos de flexión de la pierna a la altura de la cadera ante movimientos tales como cruzar las piernas, saltar vallas, chutar un balón, practicar artes marciales o sentarse en sitios bajos, entre otros.

El síndrome se produce por la existencia de una protuberancia ósea en el cuello femoral, denominada giba, que al flexionar la pierna choca contra el borde del acetábulo (labrum), presionando el cartílago. También hay casos en los que no existe dicha prominencia ósea, pero la pared del acetábulo se presenta más prolongada de lo normal, por lo que al flexionar la articulación golpea el cuello femoral (del fémur) contra la prominencia de la pared de la pelvis y empuja la cabeza femoral hacia fuera, provocando dolor y dificultando la flexión. En la mayoría de las ocasiones, ambos fenómenos aparecen unidos. Los síntomas que presentan las personas aquejadas por este síndrome se caracterizan por dolor en la ingle, en el glúteo, muslo o alrededor de un lado de la cadera al realizar movimientos de flexión y rotación.




El tratamiento consiste en realizar una artroscopia de cadera mediante la cual se lima con un motor la giba femoral y/o acetabular. De esta forma se evita el choque anómalo del fémur contra el acetábulo y es desarrollo de una artrosis de cadera precoz.